Kate Upon, sus fotos porno robadas y el Fapening en general

Hace unos días que el Fappening sacudió los bajos fondos de Internet, esos oscuros rincones de la red que transitan a hurtadillas el 99% de los usuarios pero cuya admisión nos reservamos, en un ejercicio de hipocresía tan cotidiano como otro cualquiera. Sin embargo, no hay nada como un escándalo con celebrities de por medio para que todo el mundo tome posiciones y admita por fin que, cuando se trata de ver a famosas/os en pelota picada, son los primeros/as en asomar el hocico.

En efecto, no queda retina en la tierra que no haya reflejado las fotos de Kate Upon o Jennifer Lawrence, entre otras. O al menos ha puesto todo su empeño en verlas y, si está leyendo estas líneas, es porque por fin lo ha conseguido. A las fotos han seguido, irremediablemente, los juicios de valor de todo cristo. Un clásico entre los hastíos que provocan los humanos a diario y, en definitiva, nada nuevo ni sorprendente.

Por un lado se han escuchado hasta la saciedad los comentarios llenos de superioridad del tipo “eso les pasa por hacerse fotos desnudas”. Argumento pobre donde los haya, cuya fórmula sirve para decir todo tipo de barbaridades, del estilo “eso les pasa porque visten como putas”. La misma estructura de discurso, el mismo error dialéctico que no conduce a nada, excepto si eres un cabeza hueca, claro.

Por otro lado, y aquí entra el verdadero sentido de este post de las fotos porno de Kate Upon, se ha hablado de la ética de publicar este tipo de imágenes privadas y no compartidas con consentimiento. Obvio es que no es justo ni ético hacerlo, pero tampoco lo es para ninguna de las chicas amateurs que pueblan Internet con sus fotos caseras y, sin embargo, no he visto a nadie abrir una lanza en favor de la intimidad de estas últimas. Como si me pudiera masturbar viendo las fotos de una mujer cualquiera, de mi vecina, compañera de clase o desconocida, pero no considerara éticamente válido hacerlo con las de Kate Upon. ¿Cuál es la diferencia, si en ambos casos estoy casi seguro de que la intención de hacer esas fotos no es que acabaran en la pantalla de tu ordenador?

Tanto a los unos -los que se creen superiores moralmente-, como para los otros -los que piensan que publicar a Kate y Jennifer es pasarse, mientras se la están cascando con vídeos amateur- les digo que Internet es así, y eso es lo que lo hace grande. Su capacidad para compartir, a veces vista como un peligro y a veces como virtud, su capacidad para traspasar límites, para burlarse de la censura y de la moral, su capacidad de poner en tus narices lo que deseas pero jamás te atreverás a admitir, para normalizarnos a todos, para enseñarnos que la señorita Upon y la señorita Lawrence son de carne y hueso y se comportan como el resto, tienen sexo, espinillas, se divierten y, en definitiva, son iguales que tú.

Que nadie se engañe. Sé perfectamente que hay una ley, al menos en España, que penaliza la violación de la intimidad. También sé que si me hubieran robado a mí las fotos estaría igual o más enfadado que las celebrities. Y, por supuesto, han sido robadas y, por tanto, publicadas sin consentimiento. Pero no soy un iluso y espero que vosotros tampoco lo seáis. Sé que esto es constitutivo de delito e imperdonable. Pero como he dicho antes, Internet lleva pareja a sus ventajas lo peligros y, hay veces que las/os famosas/os pagan también su precio de serlo. Esté o no justificado. Sea o no lícito.

Warhol decía que lo que es genial de la cultura pop es que los ricos consumen lo mismo que los pobres, que cuando te estás bebiendo una Coca-Cola en tu casa, sabes que esa Coca-Cola es igual que la que se puede comprar un mendigo pidiendo limosna que la que se puede estar bebiendo el presidente de los EEUU en este preciso instante. Con Internet y las fotos caseras, pasa un poco lo mismo. Estás viendo las fotos porno de Kate Upony de Jennifer Lawrence y, en el fondo, ves que en sus cuerpos y en sus expresiones no hay nada distinto de tus fotos o de esas fotos anónimas de chicas amateur que estás cansado de ver, seas del bando moralmente superior o del otro.

Además, si lo piensas bien, desde el punto de vista publicitario y marketiniano, les ha venido hasta bien.